Respuesta corta: Víctor Sánchez —coach financiero, escritor e inversor— empezó a invertir a los 28 años por un motivo muy concreto: vio jubilarse a su madre y a su suegra, ambas profesoras, después de 40 años de trabajo y con una pensión equivalente al 10 o 15% de sus últimos ingresos. Su conclusión fue simple: si seguía el mismo camino, iba a llegar al mismo lugar.
Entrevista del pódcast Habla Tu Inversión. Publicada en diciembre de 2023, revisada el 30 de julio de 2026.
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El evento que lo puso a invertir
Casi todas las historias de inversión empiezan con una ambición. La de Víctor empieza con un susto.
Su madre y su suegra se jubilaron con pocos meses de diferencia. Las dos eran profesoras: carreras que empiezan ganando muy poco y van subiendo con los años. Como los aportes de los primeros años fueron bajos, la pensión terminó siendo mínima.
Él y su esposa tenían 28 años, y la cuenta que hicieron fue esta:
«Nuestras madres hicieron súper bien su camino, trabajaron durante 40 años sacándose la mugre. Y si nosotros seguimos el mismo camino, probablemente vamos a obtener los mismos resultados.»
Esa frase es el núcleo del asunto: hacer todo bien dentro de un sistema no garantiza un buen resultado si el sistema no da para eso. No es un problema de esfuerzo individual.
El dato del 10-15% corresponde al caso concreto de su familia, tal como él lo relata; no es una estadística general del sistema de pensiones chileno.
Por dónde empezó (y el hueco que encontró)
Empezó donde empieza casi todo el mundo: leyendo. Padre rico, padre pobre, El hombre más rico de Babilonia, Los secretos de la mente millonaria. Audiolibros mientras viajaba, lectura en las mañanas.
Pero se topó con un problema que vale la pena señalar, porque le pasa a cualquiera que aprenda de finanzas en español:
«Todo esto estaba para un mercado que es muy ajeno a nosotros, que es el estadounidense. Son reglas distintas. Me faltaba algo un poco más chileno.»
Por eso escribió su primer libro. Y es exactamente el mismo vacío que existe hoy: los conceptos sirven, pero los supuestos —moneda, inflación, impuestos, sistema de pensiones— no se trasladan.
La tasa de ahorro que hizo posible todo
Este dato explica más que cualquier estrategia: junto a su esposa llegaron a ahorrar entre el 60% y el 70% de sus ingresos.
Con eso pudieron dar el pie de una propiedad y tenían capacidad de endeudamiento. Empezaron en bienes raíces, siguiendo lo que veían en Kiyosaki y en gente que ya vivía de rentas.
Vale detenerse ahí: ninguna estrategia de inversión compensa una tasa de ahorro baja. La palanca más potente no fue elegir bien el activo, fue el margen entre lo que ganaban y lo que gastaban.
Su error más caro: creer que comprar era el final
Cuando le pregunté por sus errores, no habló de haber elegido mal un activo. Habló de algo más de fondo:
«Pecamos de inocentes al pensar que cuando uno hace la compra, la inversión ya está lista. Comprar a buen precio es importantísimo, pero ahí no se acaba la inversión.»
Lo que hicieron mal, concretamente: compraban una propiedad y volcaban todo su esfuerzo en conseguir la siguiente, dejando la anterior «sola». Crecieron rápido, y con el tiempo empezaron a aparecer los problemas que nadie busca — inquilinos, comunidades, normativa, contratos.
Y aclara que con las acciones ocurre lo mismo. Él compra pensando en no vender nunca, pero eso no significa desentenderse:
«Eso no significa que me voy a olvidar y ya está. Hay que estar constantemente monitoreando.»
| Lo que suele pensarse | Lo que él aprendió |
|---|---|
| La decisión importante es la compra | La compra es el inicio; después viene la gestión |
| Comprar más es progresar | Crecer sin gestionar acumula problemas |
| Largo plazo es «comprar y olvidar» | Largo plazo es no vender, pero sí revisar |
| Asesorarse es un gasto | Un profesional evita errores que cuestan más |
Su corrección fue concreta: hoy tiene un abogado inmobiliario que revisa cada promesa, escritura y estudio de título. Y en acciones, consultar a alguien con más experiencia, incluso pagando por ello.
Cómo entrar sin quemarse
Su recomendación para quien empieza tiene una imagen que se queda:
«No puedes medir la profundidad de un pozo con los dos pies.»
Es decir: invierte ya, pero con poco. Prueba, mira cómo te sientes con la volatilidad, descubre qué se ajusta a tu tiempo y a tus habilidades. Y solo cuando estés cómodo y formado, pon capital importante.
También desmonta el mito más común sobre la bolsa: que es un casino. Su matiz es útil porque distingue caminos:
- Trading y análisis técnico: gráficos, pantalla, atención diaria. Es una forma válida, pero no la única — y es la que primero aparece cuando alguien busca «invertir».
- Análisis fundamental: y dentro de él, varias corrientes — acciones de dividendos, growth o crecimiento, y value investing.
Y un aviso sobre el perfil ultraconservador: quedarse solo en depósitos a plazo tiene un costo silencioso, porque difícilmente le gana a la inflación. Evitar la volatilidad no es evitar el riesgo; es cambiar un riesgo visible por uno que no se nota.
La señal que le hace desconfiar
Esta parte es la más contraintuitiva y la más valiosa. Cuando todo el mundo habla de una inversión, él se pone en alerta.
Su observación en Chile: en cualquier reunión de profesionales de más de 35 años, la inversión inmobiliaria ya es tema obvio. Y eso, para él, es motivo de cautela, no de entusiasmo.
La comparación que hace es con la crisis subprime de 2008 en Estados Unidos:
«Hasta el peluquero tenía una casa. Y era porque las condiciones estaban regaladas. Pero que todos tengan acceso no significa que va a ser bueno.»
Es un criterio para el ruido: acceso masivo no equivale a oportunidad. A veces es lo contrario.
Y una regla para las modas tecnológicas
Sobre las tendencias que sigue —energías renovables, litio, hidrógeno verde, inteligencia artificial— usa un principio clásico:
«En la fiebre del oro, los que ganaron plata eran los que vendían palas.»
Aplicado: en vez de intentar adivinar qué empresa de inteligencia artificial será la ganadora, mirar quiénes le venden a todas. Es un enfoque que reduce el riesgo de acertar la industria y equivocarse en la empresa.
Lo solitario del camino
Un punto que casi nadie menciona y que él trata con honestidad: invertir en serio es socialmente raro. En los almuerzos familiares o de trabajo nadie habla de esto, y quien lo hace queda como «la oveja negra».
Por eso insiste en acompañarse. Él creó grupos donde se debaten tesis de inversión, y su razón es concreta: uno se sesga con lo que ya cree, y una opinión externa corrige. Al principio eran solo él y su esposa; hoy considera que no dimensionaron lo que costaba estar solos.
Checklist con su criterio
- Calculé qué pensión me deja el sistema, en vez de suponerla.
- Conozco mi tasa de ahorro real, que es la palanca principal.
- Empecé con poco para probar, no con todo el capital.
- Sé qué estilo de inversión se ajusta a mi tiempo y a mi carácter.
- Entiendo que comprar es el inicio y que hay que gestionar después.
- Tengo a quién consultar antes de una decisión grande.
- No confundo «todo el mundo lo hace» con «es buena idea».
- Contrasté mi tesis con alguien que pueda contradecirme.
Preguntas frecuentes
¿Con cuánto dinero se puede empezar a invertir en acciones?
Mucho menos que antes. Víctor recuerda que hace años los intermediarios pedían capitales de 5.000, 10.000 o incluso 50.000 dólares. Hoy las corredoras y plataformas han bajado esos mínimos, así que el obstáculo dejó de ser el capital y pasó a ser la formación.
¿Es la bolsa como un casino?
Depende de cómo se opere. El trading de corto plazo con gráficos es una forma de participar, y es la más visible. Pero existe el análisis fundamental, que evalúa el negocio detrás de la acción, con corrientes como dividendos, crecimiento o inversión en valor.
¿Es seguro quedarse solo en depósitos a plazo?
Es estable en términos nominales, pero suele no ganarle a la inflación. Eso significa perder poder de compra de forma lenta. Evitar la volatilidad no elimina el riesgo: lo cambia por uno menos visible.
¿Cuál es el error más común al empezar?
Según su experiencia, creer que la inversión termina al comprar. Tanto un inmueble como una cartera de acciones requieren gestión y monitoreo posteriores. Descuidar lo que ya tienes por perseguir la siguiente compra acumula problemas.
¿Por qué desconfiar cuando todos hablan de una inversión?
Porque el acceso masivo suele llegar cuando las condiciones ya son muy favorables y los precios lo reflejan. Su referencia es la crisis subprime de 2008: el hecho de que todos pudieran comprar no hacía que fuera buena idea.
Qué recordar
La historia de Víctor sirve para quien empezó tarde por una razón incómoda: él tampoco empezó temprano, empezó cuando vio el resultado del camino que estaba siguiendo. A los 28, después de ver dos jubilaciones de cerca.
Y si hay una lección aplicable esta semana, es la menos glamorosa de todas: revisa tu tasa de ahorro. Ninguna estrategia de inversión compensa gastar casi todo lo que entra.
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Las opiniones expresadas corresponden al entrevistado y no constituyen una recomendación personalizada de inversión. Las cifras de pensión mencionadas se refieren a su caso familiar, no a promedios del sistema. Invertir implica riesgo de pérdida de capital.

